
Parece evidente que los nuevos escenarios educativos surgidos con la incorporación masiva de nuevas Tecnologías en gran parte de nuestro panorama educativo, demandan una nueva configuración del proceso didáctico, y de las relaciones entre el profesorado y el alumnado.
En gran parte concuerdo con lo que menciona Piaget sobre como abordar estas tecnologias, pues se sigue enseñando lo mismo que aprenden los profesores y sus alumnos y asi repetitivo, sin dar una escala mucho mas tracendental para llegar a una transformacion.
Esta transformación pasa necesariamente por una redefinición de los roles que tradicionalmente han desempeñado estos agentes educativos.
Esta redefinición de roles debe comenzar, entre otras cosas, por eliminar de nuestras mentes el concepto de educando como mero receptor de conocimientos, sustituyéndolo por conceptos más dinámicos, como los propuestos por las comunidades de aprendizaje, donde el educando aprende a revisar y ha construir junto a sus compañeros su propio conocimiento.
La idea de las comunidades de aprendizaje permite a los alumnos que sus resultados escolares se evalúen en función de la práctica y aplicación real de los módulos realizados por los alumnos, tanto individualmente como de manera grupal (seminarios de evaluación, entrevistas de autoevaluación, cuestionarios, prácticas simuladas, etc).
Probablemente para los jóvenes no resulta tan difícil redefinir su rol como educando debido a su corto trayecto en el sistema educativo, porque no tienen aún afianzada su identidad personal, y están comenzando a interactuar con el sistema educativo. Esto no ocurre sin embargo entre el profesorado, muchos de los cuales construyeron su identidad profesional en un contexto en el que las nuevas tecnologías no gozaban del protagonismo que tienen hoy día, y por eso muchos de ellos tienen dificultad para modificar las estructuras preconcebidas que tienen en torno al hecho educativo e incluso para el manejo de estas tecnologías.
Podemos decir por tanto, que la incorporación de una educación digital pasa, en primer lugar, por la implicación de todos los agentes educativos, especialmente por los profesores, porque son ellos quienes finalmente van a determinar el uso que sus alumnos van a hacer de estas nuevas tecnologías.
Podría decirse por tanto que el éxito educativo de la educación digital no está exclusivamente en su manejo, sino sobre todo en el uso crítico que profesores y alumnos hagan de él, en su capacidad de poner en práctica las comunidades de aprendizaje y en su interés por hacer del aprendizaje un proceso colaborativo que favorezca el intercambio intereducativo e intercultural.





